Un poema de Orlando Hurtado: “El regreso de la Diáspora”

Orlando Hurtado / Venezuela RED Informativa

EL REGRESO DE LA DIÁSPORA

Amanecí con el pecho encendido de añoranzas
Porque el amor nunca muere cuando florece en el alma.
La estirpe de nuestra gente, lleva el coraje en la raza
como estandarte que avisa que hay un pedazo de Patria
en cada venezolano, que por el mundo cabalga,
llevando en su corazón, el yugo de la nostalgia

Con el latir de un tambor, sonando en la remembranza,
mientras se agita el “te extraño “con los quejidos de un arpa
Donde el cuatro bullanguero que jugueteaba grisapas,
dejó los tonos alegres, sollozando en lontananza

Con los capachos del tiempo, resonando en las maracas,
para abrazar lejanías, que el horizonte retrata.
Adiós canto de turpial, hasta luego garza blanca
Regresaré Cristofué a escuchar la paraulata

Cuando el cielo emancipado, abra al espacio la jaula,
Y volando con la brisa se escuche una serenata,
de un Polo margariteño, de Francisco “Chico” Mata
Y un repique de tambora anuncie una nueva Gaita

Con el canto de una Madre y con la sonrisa del Taita,
Y el vital “Dios te bendiga”, dándole al cielo las gracias.
Por eso mi canto grita la voz de un pueblo que marcha
por tantos pueblos hermanos, enarbolando una causa

De Justicia y Libertad, de Dignidad y Templanza
Con los pies llenos de grietas, tras una cruel caminata
Buscando el sol de la paz y el fuego de la confianza
Procurando hallar el rumbo, que le indique la constancia.

Pero en esos corazones, vive la llama entusiasta
de la meta por cumplir de un potro que no se cansa
Porque el recuerdo se alegra, cuando en la lumbre del alba,
sirven en la mesa una arepa rellena con la esperanza,
de regresar algún día, a juguetear con la hamaca,
en aquel mismo caney, de los sueños de la infancia

Donde vivimos felices, donde hicimos las hallacas,
Donde tomamos café, donde comimos cachapa

Donde Gualberto y Enrique, le dieron vida a “La Carta”,
que María Antonia leyó, frente al mar de “La Distancia”

Y el Oriente azafranado, que nuestro Henry relata,
les da mejores matices a los fulgores del mapa,
Donde un pasaje realengo, se desbocó en la garganta,
cuando Perdomo cantó “Semana Santa en Achaguas”

Y aquella “Laguna Vieja”, blasón de Reynaldo Armas,
sigue gimiendo el dolor que recopilan sus aguas,
donde al buen “Caballo Viejo”, Simón le palmeó las ancas,
para que adentro del pecho se amara con su potranca,
en esa misma calceta donde las penas se amansan

Donde está “La Fundadora”, con Joel junto a las trancas
Donde Gallegos contó la historia de nuestras llanuras, d
onde Luzardo fue llano y Marisela chubasca,
fundiendo sus corazones para brotar una nueva casta

Donde el polvo del camino se encontró con el Arauca
Y un “Concierto en La Llanura”, dio Juan Vicente Torrealba,
mientras bailó “Rosalinda “con Ernesto en alpargatas
En una fiesta cualquiera entre El Socorro y Zaraza
Y las muchachas pedían canciones de Augusto Braca.

Esa es mi tierra bendita, Esa es mi bella comarca
Donde un noble frailejón con la neblina se abraza,
Donde medano y ventisca, cubren de arena tu estampa,
Donde Guayana susurra su romance con Canaima,

Donde el humor cotidiano, hace más leve la carga
Donde la ciencia y el arte, caminan la misma plaza
Donde tanto transcurrimos…donde fue la patinata,
donde el amor en familia nos enseñó la importancia
del estudio y el trabajo, de la fe y la democracia,

Y donde el amor de Madre, como un clarín de alabanza,
con su perfume de rosas cubría de flores la casa.

Pues somos “Un Solo Pueblo “Un solo pecho que salta
con un “Viva Venezuela”
aquí entre pecho y espalda.

Orlando Hurtado
@Cunavichero

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