Urnas

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

A martillazos, una pesada nube de falsa normalidad trata de cubrir la realidad en Venezuela. Creando la ilusión de estar saliendo de un largo sueño, la clase política de siempre finge un “aquí no ha pasado nada”, que da gusto.

Con el fin de lograr hacer un pobre control de daños, la oposición electorera mete al títere Juan Guaidó dentro del baúl de los muñecos. Le hacen en compañía de Leopoldo, su esposa, Borges y el resto de su insípida comparsa del “vamos bien”. Ahora le dejan el rollo a Ramos Allup.

Él sí que sabe de política, lleva siglos haciéndose rico con su familia, funcionando como el gran parásito que es.

La presencia y total participación de los principales partidos políticos de ayer y de hoy en las elecciones de noviembre, ha logrado, en días, del país, un modelito de democracia y de buenas maneras. Civilizados y “por el aro”, la oposición gobiernera busca con desesperación comunicarle al venezolano y al resto del mundo, que retomamos el camino de lo “normal”.

Que sí se puede. Que todos cabemos en la casa de Dios. Que un estado fallido puede ser la mejor oportunidad de todas para desplumar a un país, abusar del poder y quedar más bien que’l carajo con el resto del mundo.

La administración Biden/Harris, Cuba, China y Rusia se apuntan otro éxito. Conseguir pegar con saliva de loro el rompecabezas de las bandas dedicadas a la política en Venezuela resultó ser más fácil y más barato de lo programado.

Solo resta saber si, con la reapertura de los casinos, la gasolina a precios internacionales y el resto de los bienes y servicios en dólares bien inflados dando vueltas y más vueltas por toda Venezuela, la gente se tragará el cuento de “todo está en orden”. No la tienen fácil. Aunque, está visto, en Venezuela mucho muerto carga su URNA.

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