Vacaciones

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

En medio de un país roto en mil pedazos. Con una calma de camposanto, mientras millones de venezolanos se acuestan cada noche con hambre. Sin que “nada” ocurra. Con una oposición en vacaciones de navidad.

En este país descosido por los cuatro costados, nuestro líder fundamental, Juan Guaidó, nos pretende convencer que el Sr. Maduro “pronto” renunciará.

Que el CNE será renovado. Que dejará de ser la caja de “sorpresas” del PSUV, simplemente por el cambio de los rostros de sus rectores. Porque sin la Sra. Lucena, el tonto que “representa” los intereses de la oposición y la Dra. Oblitas, la democracia y la transparencia comicial retoñaran. Ósea, que el “problema” ya ha sido plenamente identificado: son ellos, los rectores, el cáncer del sistema electoral venezolano. ¡Bravo! ¡Aplausos de Pie!

Por eso Juan Guaidó nos exige, entre gritos y altisonancia que pidió prestados para sus nuevos discursos al espíritu en forma de pajarito del Difunto, que tengamos fe. Que habrá elecciones libres. Que las bandas de BOLIENCHUFLADOS se dejarán de “eso”. Devolverán toda la plata que se han robado y colorín colorado.

Afortunadamente contamos en la acera de los “buenos”, a individuos de la talla y la calidad del inútil y siempre incompetente Gerardo Blyde. Que con la misma sabiduría y talento con que se ha desempeñado en todos los cargos públicos que ha ejercido, nos condena a poner todas las fichas electorales en Juan Guaidó. Porque “no hay tiempo para HACER otro liderazgo”, para alcanzar el triunfo electoral en cualquier escenario en contra de la muy democrática porquería del siglo XXI.

La misma canción desafinada que nos cantaron en 2012 y repitieron en 2013 él y la histérica de Liliana Hernández cuando construyeron, vendieron y cobraron por la estrategia / “estratégica” empleada para la campaña del Flaco Capriles, primero en contra Chávez y luego en contra el Sr. Maduro, con “resultados” conocidos por todo.

¡Y es que todo tiene sentido! Acá, Adentro y Afuera, los únicos hombres y mujeres probos, coherentes, talentosos y valientes, son los “Vamos Bien” y sus secuaces.

Los demás no pasamos del 6to. Grado. Sufrimos como pueblo del Síndrome de Mujer Abusada y de Baja Atención.

Razón por la cual, en estas navidades debemos ser especialmente agradecidos por contar con estas bandas de delincuentes de la MUD, que velan por nosotros y nos indican lo que debemos hacer. Individuos que tienen a bien pensar y actuar en nombre de todos nosotros, por un futuro mejor para todos.

Unos facinerosos que bien podrían estar sabrosos en Madrid moviendo la platica que se le han robado al país o negociado con el gobierno bolivariano, a través de la Caixa y el entramado inmobiliario español, que tan buen trato y cariño les dispensa. Quizás y hasta disfrazándose de refugiados políticos y “perseguidos”, de un Régimen lejano al que ellos sirven como vulgares aguantadores de cosas robadas. Para muestra, el Sr. Alejandro Betancourt y el mismísimo Pollo Carvajal, protegidos desde las más altas posiciones del Reino de Don Felipe VI. ¡Tenemos suerte!

Cuando el Sr. Blayde y la Sra. Hernández empiezan a declarar, es porque estamos a la vuelta de la esquina de una nueva payasada electoral. Son más de lo mismo.

Así, con la siempre oportuna ayuda del régimen a través de una nueva “arremetida” en contra de Juan Guaidó, que trata otra vez de hacernos creer que se encuentra en peligro su seguridad y la de sus negocios sucios y de su familia en España, el Sr. Maduro hace su parte en este templete.

Es una pena que estos “pobres” diablos de la oposición MUD, no estén haciendo de verdad verdad las “cosas” de las que el gobierno les acusa.

Es una lástima que con todos los recursos que manejan, no estén promoviendo un a contingente armado que desequilibre las bases fronterizas de una Venezuela que no aguantaría un buen empujón, para que se derrumbe este gobierno.

Pero para hacer algo como “eso” hace falta no ser parte del problema. Para liberar a Venezuela de esta pesadilla, hace falta arrojo, valor, honor y honestidad. Y la verdad es que todos estos no son más que “cartas gastadas”, demasiado manoseadas por jugadores viciosos como para servir para algo bueno.

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