Vale todo

Editorial / Venezuela RED Informativa

¡En todo el planeta Tierra nadie podrá, en los próximos años, poner en duda la legitimidad o la legalidad de cualquier proceso electoral de nada ni de nadie! A partir de ahora, se abre la Temporada de Patos.

La nueva América de Joe Biden no tendrá que pasar por ese bochornoso asunto en ningún momento. Con la Venezuela que vio el triunfo en las urnas del señor Maduro en el año 2017 o con la recién estrenada Asamblea Nacional o con los mismísimos resultados de la elección para reina de cuarto grado de cualquier colegio, el Departamento de Estado hará completo silencio. Lo que le ocupará será simplemente el “arreglo”.

Las formas, así como el origen del gobierno que se den los chinos de la República Popular de los Trabajadores, ya nunca más podrán ser tamizadas por “eso” que una vez se conoció como democracia electoral. Como tampoco se oirán más comentarios sobre las maneras de “transmitir” el poder, en la Cuba de la familia Castro. Ni en el Irán de los Ayatolas, que juegan con algún laico que quitan y ponen para hacer de las suyas en cualquier parte del mundo.

Y si en Francia les da por hacer trampas en sus próximas elecciones. O España continúa con sus revolcones en el fango con la izquierda de Podemos, por las “formas” que sean. O en Nicaragua. O en el Salvador. O en Guatemala e Inglaterra le construyen un templo al dios Smarmatic, ya “eso” no será importante.

Si en el Norte de la América del Norte hicieron lo que hicieron. Si en EE.UU. lograron invisibilizar la realidad, si consiguieron esconder en la cara de 350 millones de habitantes y del resto del mundo la trampa electoral más colosal de todas las épocas, entonces ¡VALE TODO!

Desaparecido Trump del juego político, la doctrina del Partido Demócrata para con las relaciones de América con el resto del mundo se impone: la conciliación. Es decir, aceptar todos aquellos arreglos para acercar a América con lo que sea, respetando las “diferencias” ajenas.

Y, para eso, ¿quién mejor que el Tío Leopoldo con su tesis de la convivencia con los hampones del siglo XXI? ¡Dos más dos siguen siendo cuatro!

Hablamos de la dirección hemisférica para, entonces, pensar en “hacer gobierno” con la chusma del chavismo. ¡Tanto nadar para ahogarnos en la orilla!

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