“¡Vamos bien!”

Editorial / Venezuela RED Informativa

Juan Guaidó vive en el Increíble Mundo de Gumball. Sin ninguna duda: ¡el muchacho esta desconectado!

Desde aquella vez que lo sacaron como modelito de pasarela en una portada de la revista GQ, la cosa no pintaba bien. Mucho de nada, con nada. ¡Y muchas esperanzas sobre las espaldas de nadie!

Lo oscuro y más tenebroso del mundo, eso que sacó por las malas a Donald Trump de la Oficina Oval, hace sombra a este personaje de la picaresca postmoderna en la Venezuela hecha pedazos.

En este momento, desmantelado en un discurso que realmente nunca fue suyo, hay que reconocerlo, Guaidó se preserva como un joven muy valiente. Poder conservar su cara lavada tras más de dos años ininterrumpidos, seguidos y continuados, de estupidez tras estupidez sin acusar la más mínima vergüenza, es todo un logro.

Pero no nos equivoquemos. Él ha sido entrenado por los “mejores”: es un producto muy bien logrado. Este joven representa la más perfecta combinación entre las sinvergüenzuras de la Cuarta, con el cinismo y el cara e’ palismo más descarado de la Quinta. Y “eso” ha conseguido su efecto: ¡Nada! ¡Aplausos de pie!

Tendrá su puesto en la historia, tampoco hay duda de ello. Sera reconocido, cuando todo este desastre termine, como un parapeto para que unos pocos se embolsillasen las cuantiosas limosnas que debieron haber llegado al pueblo hambreado y enfermo de Venezuela, y que nunca llegaron. Y, por el lado del gobierno bolivariano que nunca ha dejado de protegerlo, será siempre recordado como un “factor de paz” y entendimiento nacional, que permitió maquillar la fea legitimidad de una dictadura feroz, aceptada por un mundo hipócrita.

A todas estas, nuevamente a espaldas de millones y millones de venezolanos asqueados de tanta basura regada en ambas aceras de las calles del país, el pacto de arreglo con cita electoral en noviembre ya está resuelto.

El país y el mundo contemplarán, sin muchas ganas y menos arrecheras, como la convivencia política SÍ es posible en Venezuela.

Entre pranes, pedazos enteros del territorio nacional controlado por la narcoguerrilla, maleantes urbanos y rurales, y cientos de generalotes repartiéndose al país en cada esquina, en Venezuela “¡VAMOS BIEN!”

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