¿Vamos bien?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Esta es la gran consigna que ha tenido en vilo a un país entero por un año que ya prácticamente terminó.  Luego, se agota el camino que supone la expresión que conduce al cese de la usurpación del poder en Venezuela.

Al término de tiempo, que es un año, fenece el camino vinculado a ese eslogan y lo hace una falacia.  Pero nadie se hará responsable de lo sufrido y soportado con muertos, heridos y presos, como los habidos por la llamada a protestar el 30 de abril, y todos los demás daños y pérdidas materiales que involucra la degeneración global del país en un año más perdido y un fraude más, producto de los negociados de espaldas al pueblo. Es decir, a esos políticos nunca les ha importado la inmensa mayoría de los venezolanos.

Liberarnos de la anarquía fue una de las grandes preocupaciones de El Libertador. Hoy, para quienes no conocían de qué se trata, vivimos la barbarie de ella. Pondré algunos ejemplos:

Un grupo de criminales en el poder; un grupo de políticos haciéndoles el juego de lucha y oposición política para darles el estatus y configuración política a un concurso continuado de delitos; más de mil organizaciones criminales que operan en todo el país y que aunque suene a discurso trillado, es una de las más abominables manifestaciones de anarquía, sometiendo a los comerciantes e industriales que constituyen un gran motor impulsor del país a las llamadas vacunas en dólares, mientras las autoridades les imponen otra que llaman colaboración. Es decir, todos tienen que pagar la “prote” a las autoridades y a los malandros, previo regateo para acordar el mínimo posible; la inmensa mayoría de personas duermen en las colas para surtir gasolina, mientras unos pocos malandros hacen el gran negocio de proporcionarla, pero pagando lo que impongan; grupos irregulares armados controlando muchas actividades y sectores del país. Eso es la anarquía.

Quizás algunos se pregunten qué tiene que ver la anarquía con el “vamos bien”. Que la primera excluye a la segunda por las características anotadas de cada una.

El que se niegue a ese carrusel del crimen sencillamente es asesinado como lo fue el Señor General Ruíz Zerpa. Nunca nos fue bien, porque le dieron visos políticos a lo criminal y trataron el crimen como una oportunidad de negocio. El hemisferio completo cayó en el juego y se sumó a las víctimas por insensatez. 

Todo lo antes dicho, demanda acciones de fuerza ya señaladas en muchas oportunidades, pero el gran escollo que nadie refiere es que quienes pudieran actuar en ese sentido nunca estuvieron realmente preparados ni moral ni profesionalmente.

Puedo citar como ejemplos para sustentar esta tesis: en lo moral, no hay honor en los militares, ni convicción del deber militar; y en lo profesional, no hay apresto para el combate ni convicción del empleo militar. 

Son burócratas los militares y por tanto corrompibles. 

No combaten, como indica su empleo, sino que se van a protestar en plazas o huyen de sus cuarteles si no están vinculados y beneficiados del estercolero usurpador.

En conclusión, vamos bien mal y eso trasciende la inteligencia y capacidad del autor de la frase y no es que quizás no tenga buena voluntad de hacer las cosas, sino porque no es un tema político, sino de seguridad y defensa nacional.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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