Varias cosas

Editorial / Venezuela RED Informativa

Los gobernadores, alcaldes, legisladores y concejales en la siguiente “etapa” de la república bolivariana serán menos que nada. El estado comunal los dejará, si acaso, para intervenir en la elección de las reinas para el carnaval en sus respectivos estados y municipios.

Las leyes/basura que se discuten en la asamblea nacional, los convertirán en “operadores” exclusivos de la política local de la siguiente Venezuela, al resto del lumpen de barrio que hace listas y más listas para repartir bolsas de comida.

Así, el “maestro” Aristóbulo, en su reencarnación de rey zamuro, contemplará, como él soñaba, la “explosión de la república”. A la cubana, el “estado chavista” destrozará aún más la base fundamental de nuestro país. Ahora será, y de naturaleza formal: ¡Todo el poder para el ejecutivo!

De manera, y solo para aclarar, que todo indica que es por “eso” que la oposición en Venezuela decide “medirse” con el señor Maduro en noviembre. Individuo y “gobierno”, por cierto, que solo hasta el año pasado no eran “reconocidos”. Siendo por “eso” que la oposición cacareaba aquello del “cese de la usurpación”.

Pero la política es dinámica y cambiante. Solo para entender rapidito el asunto, toca recordar VARIAS COSAS:

Uno. A la Administración Biden/Harris parece no molestare en lo más mínimo la presencia del señor Maduro y la de sus “asociados”, tan cerca de su país y dentro de su área de influencia hemisférica natural.

Dos. La oposición venezolana, invento perfecto de la Cuba inteligente de Fidel y Hugo Rafael, hoy es más necesaria que nunca para recuperar el equilibrio dinámico del país de las mentiras. Escaparse de las sanciones internacionales y jugar su rol en la “Maquila del Caribe”.

Ahora, los creadores de la oposición en Venezuela requieren de elecciones fraudulentas, “víctimas” políticas y socios tarifados, para jugar a “esto” que ellos llaman “democracia”.

Tres. Para que regresemos a la “normalidad democrática”, hay que juntar el 15% del padrón electoral, sumarle un bojotal de votos más a punta de la metodología Smarmatic, y esperar el dictamen del Mundo Libre. Es una manera simple y “limpia” para lavarse la cara, y juntar a una parte del país del tamaño de una caimanera.

Lo demás, fuera de esa lista, parecen ser adornos, embustes y cuentos muy mal echados.

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