Venezuela enfrenta sin agua pandemia del covid-19

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

No se explica cómo Venezuela, siendo el décimo país del mundo con más reservas de agua dulce, es al mismo tiempo una nación con un pésimo servicio de agua potable para el ciudadano.

El agua escasea en todos los sectores del país, tanto, que hasta en las zonas privilegiadas los venezolanos se construyen reservorios de agua en sus propias viviendas.

Es común por ejemplo, que en las urbanizaciones pudientes, de todo el país una conversación telefónica se tranque, porque el vital líquido llega sorpresivamente y nunca se sabe cuánto dura.

En plena pandemia, la escasez de agua dificulta la práctica de las normas de higiene en función de la salud, y es que no hay agua ni para lavarse las manos.

El drama no es sólo en Caracas, en ninguna ciudad venezolana se reporta la continuidad del servicio, inclusive en ciudades que están al lado de ríos majestuosos, carecen del vital líquido.

Más del 80% de la población recibe agua de forma intermitente, es decir, no le llega un flujo continuo por las tuberías.

Muchas veces presenta problemas de calidad, en términos de apariencia, color, olor y sabor.

El gobierno, en lugar de avocarse al problema lo usa como estrategia de propaganda política, al punto de que en las campañas los aspirantes a cargos públicos, municipales y estadales ofrecen cisternas, para entretener la necesidad en los más desposeídos.

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