Vida de necios

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Habrá que escribirlo a ver si ellos se enteran y no tenemos que repetir aquella pregunta del rey español: ¿Por qué no te callas? 

Referir la necedad no es agradable, más bien ofensivo para los afectados, pero resulta sin duda oportuno y quizás justo escribirlo, me disculpo sinceramente.

Un necio es una persona que insiste en cometer y repetir sus propios errores aferrándose a creencias equivocadas, actitud propia de enajenados como consecuencia de una inteligencia poco desarrollada.

Un ejemplo de necedad lo vemos a diario y con abundancia en todo el que asume que en Venezuela tenemos una situación de conflicto político porque los chavistas lo digan o que ellos son políticos porque ocupen curules en la AN o cargos públicos.

Otro ejemplo de necedad es no entender que el país está tomado por criminales a pesar de que los mismos necios lo dicen y repiten, pero dan trato político a estos usurpadores con el fin de ser atendidos o considerados para negociaciones que les permitan acuerdos favorables de espalda a los intereses del pueblo.

Muy destacados se hacen los necios que viven denunciando que no hay buena atención en los hospitales o buenas pensiones o tratos desconsiderados con los docentes o con los militares. Me pregunto: ¿de qué se trata entonces el crimen, para qué la usurpación, sabrán esos necios que son vistos como enemigos o, por lo menos, como estorbos?

El necio puede dejar de serlo en tanto salga de su error, el conceptualizado ut supra, y asuma la guerra que nos enrostran para esclavizarnos con el fin de saquear el país y procurarse desde la trinchera del poder una permanente impunidad. Eso no es retórica, es la humillante realidad.

El necio habla, opina, grita, se enoja y hace cuanta maniobra se le ocurre para justificar su torpeza o eludir su responsabilidad.

La responsabilidad que el bodrio de Constitución le impone a todo ciudadano en sus artículos tan trillados 333 “…tendrá el deber…”, 350 …” desconocerá”… sin nombrar obligaciones particulares e institucionales como las impuestas a las FFAA, Policía Nacional y demás cuerpos policiales e instituciones del Estado.

Ser necio es denunciar que se hurtan las gasas de los hospitales y no actuar frente al robo del país entero o creer que, con la lloradera, que no es denuncia, ni opinión ni información, es lloradera. El colmo de la necedad es creer que van a sacar a los delincuentes que sostienen el poder por la fuerza, con esa actitud.

Una buena conclusión a todo lo dicho es que ser necio es no morir con honor por proteger lo propio y vivir en libertad o, quizás, el necio soy yo.

De la Orden de los Caballeros del Fénix

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