Vilma Petrash: “De Venezuela extraño todo. Nunca la he dejado de tener en mi corazón”

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Luego de mil inconvenientes desde la primera semana del mes de agosto, finalmente logramos contactar a Vilma Petrash y pudimos conversar rápidamente. Se pudo abrir espacio en su súper complicada agenda de docente universitaria (full carga horaria) y además está haciendo otro doctorado entre otros que ya ha cursado. Ha sido la entrevista, de toda mi vida como periodista (¡que son bastantes!), que más costó concretar debido a las múltiples ocupaciones de la doctora Petrash.

En la hoja de vida de nuestra entrevistada para “El Personaje de la Semana”, que se publica los sábados, descubrimos que fue una destacada y muy respetada profesora de Economía y Ciencias Sociales en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Simón Bolívar. Y también lo es en el Estado de Florida. En el año 2004 el régimen de Hugo Chávez la imputó como “Rebelde Civil” y todos sabemos que con este Gobierno es cárcel y torturas en algún lugar espantoso del SEBIN, Fuerte Tiuna o en el horroroso Helicoide (Sur de Caracas), que nos recuerda a los laberintos carcelarios oscuros de la famosa novela «El Conde de Montecristo», de Alejandro Dumas. Se tuvo que ir del país con su familia casi de inmediato hace casi 3 quinquenios.

-¿Cuándo tomas la decisión de irte de Venezuela y en cuáles circunstancias?

-Soy del grupo de venezolanos que me fui de mi país porque no tuve opción. Fui imputada como rebelde civil por el régimen de Hugo Chávez en octubre de 2004, y por consejo de mi abogado, Jesús Ramón Quintero, tomé la decisión de salir del país junto a mi entonces esposo y mis dos hijos, quienes tenían 6 y 12 años en ese momento. Yo había sido una académica muy activa en los medios, sobre todo en asuntos de política exterior y de análisis de relaciones con Estados Unidos, pero también me había convertido en una activista de la sociedad civil, y eso me convirtió también en blanco de persecución política del gobierno, lo cual no solo me afectó a mí, sino también a mi familia.

Agrega Petrash que ya había sido amenazada con el posible secuestro de su hijo menor “si yo continuaba con mi activismo contra las políticas crecientemente autoritarias del gobierno de Hugo Chávez. El argumento jurídico para imputarme fue el haber estado presente en Miraflores el 12 de abril de 2002, lo cual más de dos años después y a dos meses de haberse realizado el referendo revocatorio de agosto de 2004, fue utilizado como pretexto para desatar la persecución contra diversos sectores de la oposición. Estuve en una primera lista de 26 personas imputadas, lo cual sería el inicio de las infames listas de persecución contra la oposición, que se convirtió en práctica frecuente del régimen chavista a partir de ese momento”.

-¿Cómo logras salir de Venezuela y cómo arrancas una nueva vida en Estados Unidos? Supongo que no fue de cero.

-Ciertamente no llegué a Estados Unidos de cero, cero, pero mi salida no fue nada fácil. Yo diría más bien que fue traumática. No sabía qué iba a hacer, ni tampoco si iba a permanecer en Estados Unidos. De hecho, solo dos meses después cuando se dictaron medidas de prohibición de salida del país, dos jueces pidieron el levantamiento de esa prohibición y luego esos jueces fueron destituidos, y fue a partir de ese hecho que decidí solicitar asilo. Fue un proceso muy duro.

Vilma nos confiesa que durante casi seis meses estuvo sumamente deprimida y que lo que la salvó fue que conoció a un profesor cubano americano llamado Juan Clark, “quien me dijo ‘Nunca olvide lo que usted es. Una profesora de vocación y de profesión, y esa debe seguir siendo su vocación y su profesión aquí en Estados Unidos'»… Y para ayudarme con mi incorporación profesional en mi nueva vida como exiliada, me pautó una cita con la directora del Departamento de Ciencias Sociales del Campus de Kendall de Miami Dade College. Me despidió con estas palabras: ‘cuando tenga su permiso de trabajo llámeme, y comenzará a trabajar aquí'».  

Y tan pronto recibió su permiso de trabajo de UCIS, la doctora Petrash llamó a esa persona incógnita, y “en menos de un mes ya estaba trabajando en MDC. Por supuesto, nunca olvidaré el papel fundamental del Dr. Juan Clark en abrirme el camino para incursionar en el mundo académico de EE.UU. De hecho estoy convencida que estaba destinada a conocerlo, y esto lo asevero, porque poco antes de irme de Venezuela, una persona a quien siempre le compraba periódicos en la carretera La Unión de El Hatillo (Municipio El Hatillo, este de Caracas) me regaló un libro sobre la historia de la revolución cubana, y me lo devoré. Era un libro muy crítico, pero que daba pistas de lo que estaba ocurriendo en Venezuela con el régimen de ocupación castrista, y su autor era un excombatiente en Bahía de Cochinos, llamado Juan Clark, es decir el mismo profesor emérito de Sociología del MDC que yo conocería pocos meses después en Miami. Sin duda, era mi destino que el doctor Clark fuese mi ángel guardián para hacer menos traumático mi exilio y poder iniciar mi vida académica en Estados Unidos”.

-¿Quién te estaba esperando cuando llegaste a USA?

-De modo que cuando me preguntas quienes me esperaban en esta gran nación, te diría que aparte de la familia de mi exesposo, la cual se comportó muy bien conmigo y mis hijos, amablemente nos recibió en su casa, estaba prácticamente esperándome mi ángel de la guardia Juan Clark, quien fue el que me permitió delinear mi agenda de corto plazo, y de reiniciar mi vida académica como profesora universitaria en EE.UU., y también mi agenda de largo plazo. Y esto último te lo digo porque enseñé durante cinco años en Miami Dade College, y luego de optar a causa de mi divorcio por irme a trabajar durante 8 años en la TV hispana de Miami como productora de programas de análisis y opinión, “opinadora” y como conductora de mi propio programa en WLRN, decidí regresar de lleno al mundo académico en el 2016 y hoy imparto clases en Miami Dade College prácticamente a tiempo completo y también en la Universidad Ana G. Méndez, una excelente universidad bilingüe con base en Puerto Rico que opera en varios estados de EE.UU., incluyendo Florida.

-¿Qué extrañas de Venezuela cuando estás metida de cabeza en ese mundo académico y en el vertiginoso ritmo de vida en Norteamérica?

-¿Qué extraño de Venezuela?, pues todo. Venezuela era y es mi vida. Pues, aunque no he podido volver desde mi exilio en 2004 y decidí en 2016 hacerme ciudadana para darle protección a mis hijos y asegurar nuestra permanencia en esta gran nación que es Estados Unidos y la cual se ha convertido en mi segunda patria, nunca he dejado de tener a Venezuela en mi corazón. Mi proyecto de vida, mi formación como ser humano, mujer, académica y ciudadana, mi pasión por las ciencias políticas y el estudio de la democracia, mi misión profesional y ciudadana por incentivar el conocimiento y el compromiso con la ciudadanía, la cual es hoy parte también de mi proyecto de vida en EE.UU., todo eso se lo debo a mi inconmensurable pasión venezolanista y a mi lucha irrenunciable  por recuperar, sobre bases éticamente sostenibles, nuestra democracia policlasista y multicultural, que fue ejemplo para muchos países del mundo.

-¿Cómo es tu agenda diaria en USA?

-Mi agenda diaria se concentra en cuidar de mi familia y preparar mis clases, la gran mayoría de las cuales son sobre política y gobierno de Estados Unidos; aunque asimismo dicto cursos en relaciones internacionales y en áreas como metodología de la investigación. Además, también distribuyo mi tiempo haciendo estudios de doctorado en liderazgo organizacional, sobre todo porque creo que, si finalmente logramos la salida del régimen castro-chavista que encabeza Maduro, necesitaremos fortalecer los fundamentos éticos y políticos del liderazgo que reconstruirá la república. En otras palabras, comparto mi vida entre mi familia, mi trabajo docente y mis estudios, pero debo además mencionar que todos los días me conecto a las redes sociales e intercambio ideas e información sobre lo que ocurre en Venezuela y EE.UU.

-El populismo de la izquierda o de la derecha, sea en Venezuela o en otros países del mundo, es una gran plaga en verdad y la gente, buscando soluciones a corto plazo, se deja seducir por estos mensajes populistas. ¿Cómo lo podríamos enfrentar?

-Creo que el populismo de izquierda o derecha, sobre todo en sus versiones más radicales, es una amenaza para la democracia como forma de vida a nivel mundial, porque opera para profundizar la polarización de las sociedades y vaciar el centro democrático, erosionando profundamente los cimientos de la democracia representativa liberal. En América Latina el populismo que más ha atraído a las masas es el populismo de izquierda inspirado y apoyado por el Foro de Sao Paulo y La Habana, y sin duda su impacto ha sido nefasto en América Latina, alcanzando su máxima expresión en capacidad de destruir a niveles inéditos y finalmente desintegrar a una república en el caso venezolano.

Petrash puntualiza que Venezuela fue la financista de un proyecto populista radical de izquierda inspirado y asesorado por la Cuba castrista, la cual controló prácticamente desde el principio el proceso y usó a Venezuela no solo para financiar a la decrépita y corrupta revolución cubana, sino para financiar el advenimiento de otros populistas radicales en el hemisferio. Al final la degeneración de todo este proyecto ha terminado por convertirse en una franquicia criminal, narcotraficante, y patrocinadora del terrorismo, que ha destruido a la nación venezolana a niveles realmente insólitos y con consecuencias desestabilizadoras regionales inéditas.

En cuanto a la situación electoral en Argentina, la internacionalista Vilma Petrash considera que es lamentable que “tras tratar Argentina de salir de este modelo con Macri, ahora opte por la fórmula Fernández-Fernández para que el kirchnerismo que tanto daño hizo a ese país por sus políticas antiliberales y su enorme corrupción y criminalidad, y que fue financiado por su cómplice, el régimen castro-chavista venezolano, termine, tal como parece, regresando por vía de las urnas al poder. Sería un retroceso democrático preocupante para Argentina y América Latina. Sería también una muestra del acendrado poder cultural que tiene sobre cierta parte de las elites argentinas y sobre los sectores de clase media y populares de ese país la ideología populista-socialista y sus falaces promesas de equidad y prosperidad”.

-¿Cuál es tu visión en estos momentos del panorama político venezolano y la figura de Juan Guaidó en estas súper complejas circunstancias?

-Sin duda el panorama político venezolano es complicado por las características de crisis humanitaria compleja que atraviesa la nación venezolana por obra del régimen fallido criminal castro-chavista. Pero además pareciera que el «momento Guaidó», que significó la juramentación del presidente de la AN Juan Guaidó como presidente interino y su reconocimiento por más de 50 países se ha enfriado de manera notoria. Esto ha pasado en parte porque la comunidad interamericana se ha quedado en el plano del hablar duro y sancionar, pero ha sido renuente hasta ahora a aplicar el uso de la fuerza mediante el principio internacional de la responsabilidad de proteger; y puede que tampoco esa comunidad interamericana esté dispuesta a hacerlo en este momento activando el principio de seguridad colectiva del TIAR para armar una coalición interamericana que desaloje del poder a un régimen genocida y criminal que es una amenaza clara y real no solo para la seguridad humana de los venezolanos sino para la seguridad hemisférica.

Petrash sostiene que esa falta de contundencia de la presión internacional ha terminado por socavar la agenda tripartita del interinato de Guaidó y “fue lo que llevó a un diálogo que muchos criticamos y sabíamos que iba a terminar en otro fracaso, pues solo serviría, como en las ocho ocasiones anteriores, para apuntalar al régimen, debilitar al gobierno interino y enfriar considerablemente la presión popular. Y todo ello mientras se profundizaba hacia adentro y hacia afuera la ominosa crisis humanitaria compleja del país. Ya vimos además que en este último diálogo fallido Noruega-Barbados el régimen fue mucho más allá: no solo se levantó de la mesa de diálogo, sino que creó su propia oposición, con cadáveres desprestigiados y corruptos de la vieja política venezolana y en cadena nacional firmó con ésta un presunto «acuerdo nacional» que no es otra cosa que un pacto infame de traición nacional”.

Para la polifacética Vilma Petrash el panorama de Venezuela es sumamente desalentador, pero tiene fe en la resistencia: “Creo que debemos seguir cultivando la capacidad de resistir y movilizarnos por la salvación de nuestra patria. Esto debemos hacerlo tanto los venezolanos que estamos fuera del país, presionando con acciones colectivas concretas a los gobiernos que respaldan a Guiadó para que finalmente activen la formula R2P-TIAR, como mis compatriotas que están en el país y que deben continuar presionando a los factores políticos de oposición para que actúen responsable y transparentemente en pro de una salida real y sostenible a nuestra actual crisis que no contemple rutas electorales con criminales de lesa humanidad a fin de garantizarles supervivencia política e impunidad”.

Asimismo, reconoce que esto se dice fácil cuando no se vive en Venezuela y “no estás literalmente luchando por mantenerte vivo, pero mis compatriotas dentro del país pueden estar seguros que ninguno de los venezolanos que estamos fuera y genuinamente anhelamos la restauración democrática del país, hemos dejado de actuar para ayudar a la salvación de nuestra nación y a la recuperación sostenible de nuestra democracia.

Creo que los venezolanos estamos viviendo una ‘depresión activa’; es decir que padecemos una suerte de tristeza/duelo estructural que nos ha afectado nuestra salud física y emocional, pero cuyos efectos desmovilizadores y desgastantes físicos y emocionales debemos combatir a diario para mantener viva nuestra lucha por Venezuela y seguir saliendo adelante en cualquier país que estemos por nosotros y nuestras familias. Es un proceso complejo, doloroso, que no nos permite a ninguno de nosotros tener una vida normal, pero que nos ha ayudado a tener la resiliencia necesaria para continuar adelante y que necesitaremos para reconstruir a nuestro país cuando logremos liberarnos del infame régimen castro-chavista que nos ha secuestrado y saqueado desde hace dos décadas.

Ha tomado dos décadas destruir y desintegrar a Venezuela. No obstante, pienso que, si logramos extirpar el cáncer castro-chavista del país y a los criminales que dirigen ese saqueo genocida, lograremos reconstruir la nación en unos cinco años. Son muchos los venezolanos dispuestos a regresar para volver a vivir y trabajar en Venezuela y no dudo que con el influjo de recursos financieros para la reconstrucción nacional que puedan ayudar a inyectar países democráticos aliados y la reactivación de nuestro aparato productivo lo lograremos en un lustro o menos”, expresa convencida y esperanzada nuestra entrevistada.

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