Vinieron pa’ quedase

Editorial / Venezuela RED Informativa

Luego de los muchos amapuches que se dieron en público los chicos FEDECÁMARAS con Delcy Eloína, las “cosas” empezaron a “mejorar”. Por supuesto: todo a favor de las sanguijuelas de CONSECOMERCIO y de la eterna cuerdita de disque empresarios enchufados que siempre han caído parados en eso de hacer buenos negocios con cualquier gobierno, de cualquier época, en Venezuela.

De esa manara, casi 600 productos de todo tipo, especies y colores, a los cuales el señor Maduro había otorgado desde hace unos tres años el beneficio de cero aranceles para su importación, ahora, a solicitud de nuestros formidables capitanes de empresas criollos, el gobierno vuelve a subirle las tarifas de aduana, a partir de esta semana.

Con el fin de proteger una industria nacional que nadie realmente sabe siquiera dónde está, y que pocos han visto en alguna parte, las tasas portuarias empujaran hacia arriba los precios de los bienes importados que “compiten” con los bienes que “supuestamente” son producidos dentro del país.

O sea: ¡Habrá que pagar más cara cualquier otra cerveza que no sea Polar! Sin duda alguna, hay que cuidar la oligopólica cadena de producción-distribución del señor Mendoza, por los daños morales que le ha infringido el chavismo, tras más de 20 años llamándolo “pelucón”.

Como otras tantas veces ha ocurrido en nuestra historia económica, poco importa que la calidad, la presentación y los precios finales de lo que viene de afuera, supere y mejore a las porquerías de ínfimo valor que hacemos dentro del país. Con el cuento de nunca acabar del “compre venezolano”, nos han obligado a consumir por décadas un bojote de productos mal hechos, chimbos y siempre muy caros.

El chavismo, arreglado a puertas abiertas con la incompetente y parasitaria clase industrial venezolana, mantenida desde siempre por el chorro petrolero, relanza por enésima vez la industria nacional que nunca ha terminado de arrancar.

Lo “curioso” es que, aún cuando el libre mercado es la doctrina económica no declarada de la revolución, ninguno de los factores asociados a la producción o al gobierno se pasee por la necesidad de “acomodar” y dar sentido práctico al precio del trabajo en nuestro país. Ni en dólares, ni en bolívares, ni en rupias. Qué cosa, ¿no?

Ambas mafias, que están en lo mismo, solo dejan una cosa bien en claro: ¡VINIERON PA’ QUEDASE!

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