William Díaz: “Venezuela ha perdido en la diáspora muchos profesionales y técnicos”

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

Como defensor de los migrantes William Díaz anota que en la huida al exterior de millones de venezolanos por la profunda crisis que azota al país creada por el régimen chavista, se ha fugado mucho capital humano valioso, dice y refrenda su reflexión con el popular refrán “cachicamo ha trabajao pa’ lapa”.

Se refiere, por ejemplo, a muchos profesionales universitarios, que, desde distintas disciplinas, llevan en su maleta una buena formación y una excelente hoja de servicios, que ahora son usufructuadas en otras tierras lejanas a la de Bolívar, donde hoy por el contrario cunde el desacierto, la indisciplina y la falta de rigor científico, en el presente y de cara al futuro.

Díaz, periodista egresado de la Universidad Central de Venezuela, tiene en su haber la experiencia de diplomático en Europa, cuando fue designado como Coordinador General de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho y también fue agregado Educativo de la Embajada de Venezuela en París, es decir, posee la autoridad para pronunciarse en la valía educativa, científica y laboral, que está implícita en la diáspora venezolana.

Su activismo en Estados Unidos, a favor de la causa latinoamericana, le ha otorgado el reconocimiento en la comunidad que lo escucha y lo lee, pero esa interacción no se ha quedado en el simple feedback (retroalimentación) que busca cualquier comunicador social, William Díaz con ese perfil, fundó la organización Casa de Venezuela en EE.UU., desde hace 18 años.

El ente reúne a muchos venezolanos en distintos lugares de Estados Unidos, “yo estoy muy activo con la comunidad venezolana, no sólo en Orlando y Florida, sino en todos los Estados Unidos”.

-Hábleme un poco de eso, por favor.

-Eso me exige que esté enterado a diario de todo lo que pasa en Venezuela, siempre estoy siguiendo todo lo que ocurre en el país, aquí conocemos de forma permanente, lo que está sufriendo el pueblo venezolano hoy.

-¿Cómo nació el proyecto Casas Venezuela?

-Nació en el año 2003 como un objeto filantrópico, después de ver en televisión a un niño que no podía operarse, por razones económicas, contactamos a la familia y organizamos una cantidad de actividades que nos hicieron recaudar 56 mil dólares, el niño requería 500 mil para admitirlo en un hospital de Texas. A partir de ese caso, tomamos la decisión de crear una organización para ayudar a los venezolanos, pero también a puertorriqueños y cubanos, entre otros. La idea es trabajar con solidaridad por las necesidades de los inmigrantes. Hoy tenemos 38 casas a lo largo y ancho de Estados Unidos, es decir en Filadelfia, Orlando, Tampa, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Chicago, Boston, Houston y Arizona, entre otros.

-Usted que dice tener información permanente de lo que ocurre en Venezuela, ¿qué le parece el escenario actual y hacia dónde cree que va el país?

-En mi criterio, un problema muy permanente es que todos se sienten con derecho a opinar; y no hay una disposición a sacrificar los intereses personales, por los del país, claro, hay sectores opositores que ciertamente se arriesgan y otros que más bien trabajan para el gobierno. En el siglo pasado unos políticos salvaron a Venezuela, poniendo a un lado sus apetencias personales, hoy en cambio, cada uno va por su lado y no se ve un consenso, cada individuo es un partido de maletín muchas veces; aunque yo condeno que los partidos grandes atropellen a los pequeños. Venezuela requiere superar la dispersión y dejar de estar esperando un Mesías, es decir, que sea otro el que nos venga a salvar.

-¿Cómo ve usted la situación desde afuera?

-Es muy cómodo hablar sin exponer el pellejo, es fino ser periodista sin arriesgar nada el problema es ejercer dentro del país, a mí eso me merece respeto y no puedo ponerme incomprensivo contigo, por ejemplo, si tú eres la que está adentro del país. Eso es muy sabroso opinar desde una poltrona y desde una posición cómoda juzgar a los que están adentro.

-Insisto como está afuera, ¿qué ve? 

-Bueno, allí hay un gobierno con muchos problemas, sin recursos económicos, fíjate lo que acaba de ocurrir con la reconversión. Hay un gran drama humano, es posible que la gente se obstine y haya una eclosión popular, lo que pasa es que lamentablemente siempre hay sectores que mantienen complacencia con el régimen y eso hace difícil la salida. Afuera todo el mundo dice que ve con angustia lo que pasa en Venezuela, pero las preocupaciones no resuelven, las acciones concretas sí. Yo he sostenido que no son los Estados Unidos los únicos que tienen que hacer acciones militares, lo que yo sí creo es en una coalición, donde Estados Unidos no salga con el sello en la frente de que es un interventor, debe ser una coalición internacional donde participen Canadá, Colombia, ecuador, Brasil, por ejemplo. Luego surgirá una semana de condena, pero te aseguro que los chinos no van a arriesgar el mercado norteamericano porque todo lo compran en Estados Unidos y se los pagan, los rusos van a echar espuma tres o cuatro días, lo que si hay que combatir es a los países árabes y acabar con el problema cubano. A propósito de esto, déjame decirte que hay un error en quienes se identifican con los demócratas o los republicanos, pienso que eso es un error.

-Cambiando el tema, ¿qué opina de la situación que está viviendo el padre Palmar?

-Él me llama su arzobispo, habla conmigo 2 o 3 veces al día. Te digo que al obispo le ha faltado sotana para escuchar al padre. Nosotros creemos que aquí lo que hay es la mano peluda del régimen venezolano, a través del obispo. El padre dice que la Confederación de Escuelas Católicas de Venezuela recibe subsidios y cada vez que un cura es incómodo para el gobierno, pasan factura, todos los eneros se renuevan esos convenios y hay 36 mil maestros que comen de ese dinero, el régimen les dice el cura fulano está muy alebrestado me lo sacan, eso creemos es la respuesta del problema. Por ejemplo, el padre Enrique Guerra Carrión, que estaba en Barquisimeto ahora está aquí, desde hace 5 o 6 años y se ha encargado de perseguir al padre Palmar. A finales de 2019 yo hablé con un Comisionado de Orlando y le pedí para que el padre Palmar, oficiara misas los domingos. El año pasado, a propósito de la pandemia, se suspendieron las misas que hacía el padre.  Este año que empezaron a mejorar las cosas, se hicieron en un sitio medio campestre donde cocinan carnes y comida e invitaron al padre a que retomara las misas allí, entonces alguien vino e hizo un video y fotos de unas muchachas bailando y trataron de hacer ver que eso era lo que pasaba en las misas del padre Palmar.

El líder político William Díaz vive en Estados Unidos con su familia y ha sido una personalidad radial por décadas, columnista en varias publicaciones, de gran soporte mediático y está dedicado a tiempo completo a su programa radial «Cara a Cara», que es transmitido en muchos condados.

Con ese bastión comunicacional, Díaz coloca su experiencia periodística a la orden de organizaciones comunitarias, especialmente para sectores vulnerables económicamente; y, para lo relativo a la solidaridad social, sobre todo en cuestiones de salud y en lo atinente a lo cultural, aunque él no se aleja del concepto político, en su ejercicio de comunicador.

El destacador comunicador asentado en Florida William Díaz

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