Y “conocerán la verdad y la verdad los hará libres”

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Esta afirmación de Jesucristo, según cuenta el evangelista Juan en el Capítulo 8 versículo 32, no será posible mientras el mundo siga sumido en la mentira.

Ciertamente, Jesús se refería a conocer su doctrina espiritual, pero levantar falsos testimonios contra tu prójimo no solo transgrede un mandamiento referido en el Éxodo, Cap. 20 versículo 16 y en el Deuteronomio, en su Cap. 5 versículo 20, en concordancia con el Cap. 5 versículo 33 de Mateo, sino que es desconocer la doctrina de Cristo. Luego, no serán libres los que mientan.

El miedo, sin duda, es la fuente de toda mentira, miedo a perder el poder, los bienes o cualquier cosa sobre lo cual se ha puesto el afecto.

Dice Elkhart Tolle, “Cuando el ego llora lo que ha perdido, el alma se regocija por lo que ha encontrado”.

Porque solo podemos transmutar el miedo cuando vivimos en el auténtico presente, observando en sí mismo la gracia de Dios. Entonces, saldremos del laberinto de la mente mintiéndonos, arrastrada por el ego y su potente energía: el miedo.

Entenderemos que todo lo que ocurre es la consecuencia de nuestros hechos: pensamiento, palabra, obra y omisión, entre lo cual mentir es el tremendo abismo en que se hunde la humanidad porque se aleja de su verdadera identidad espiritual.

El constructo de vida edificado sobre la mentira hace imposible el entendimiento del propio desastre que se ha creado y del que solo se saldrá cuando el hombre vuelva a su esencia, que no es personalista sino gregaria, cooperativa, creativa, inclusiva y colectiva.

El egoísmo ha exacerbado el personalismo y ha llevado a la humanidad a pecar con el falso testimonio para dominar al otro y son insólitos los ejemplos de mentiras que son aceptadas como verdades.

¿Imagina alguien a nuestro Jesucristo viviendo como el Papa y sus cardenales? Creo que nadie.

¿Alguien cree que algo es gratis en un mundo dominado por el materialismo, constructo práctico de la mentira? Muchos tienen eso como una posibilidad soñada.

¿Alguien cree que un político verá por los intereses del pueblo como acto de conciencia? Aparte de su clientela, lo dudo.

¿Algún venezolano cree que nuestra tragedia es culpa de Chávez y Maduro? Todos, hasta ellos mismos.

He allí varios ejemplos de grandísimas mentiras, tomaré la última. Esos hombres han hecho lo que les permitieron, de donde se destacan trampas, sobre trampas, arbitrariedad sobre arbitrariedad, robos sobre robos y todo deriva de lo mismo: el ego que activa la falsedad por miedo.

Solo una conciencia como la de los ciudadanos japoneses, imbuidos en el honor, el deber, la certeza de que el bien de todos es la mejor fórmula de bienestar personal, la verdad y el aseo puede apuntar a volver a la esencia del espíritu, doctrina de Cristo para ser libres.

Para tener República primero hay que formar republicanos, dijo Simón Rodríguez. Hoy, mutatis mutandi, para tener un país libre debemos formar ciudadanos.

Nadie crea en libertad al salir de Maduro, crean sí en cambiar la tiranía por otra cosa, que todos sueñan con que sea mejor, engañados al no saber que no depende del gobernante sino de sus ciudadanos. Todo pueblo tiene el gobierno que se merece nos recuerda El Libertador.

Los venezolanos aún no alcanzan la madurez japonesa porque vivieron en la mentira y quieren seguir viviendo en ella porque se siguen mintiendo al creer que algo es gratis, o que un político pasará desvelos por su pueblo o el Papa es santo porque lo llaman santo padre.

¿Qué diría Cristo de todo esto? Bástate dijo a los fariseos “son como sepulcros blanqueados…”.

Dios, permítenos conocer la luz de la verdad para que entendamos cómo se construye un país y cómo se logra el derecho a la libertad más allá de enunciados en constituciones de mentirosos.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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