Ya llega la Navidad

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

De la Orden de los Caballeros de Fénix

La Navidad es uno de los dos acontecimientos más importantes de la historia, indistintamente de que una buena parte de la humanidad no lo considere por motivos diversos. 

Pasados los cuatro domingos de preparación para la venida del Niño Jesús, conocido como adviento, ocurre cada año un milagro sin que muchos lo perciban. Parte de ese milagro es la preparación según cada quien pueda y entienda para ser humanos, hermanos y amigos con las mejores virtudes de esos pronombres como amor, bondad, solidaridad y nobleza. Unos lo hacen desde la opulencia material y otros desde la humildad material. Unos lo hacen desde la riqueza espiritual y otros desde la pobreza espiritual. Unos lo hacen desde las luces intelectuales y otros desde la ignorancia, pero todos se preparan para celebrar unos y conmemorar otros el nacimiento que produjo un cisma en la historia y en los tiempos.

Así llega el solsticio de invierno el 21 de diciembre y esta vez, como fue esa primera Navidad con estrella de Belén, nos toca ese privilegio. Mucha gente, queriendo dar explicaciones de algo bueno y distinto que experimenta en esta fecha dice que llega el espíritu de la Navidad, lo que justifica toda una variación de conducta hacia lo bueno, también con diferentes conceptos en cada persona.

Muchos para este día ya han terminado su preparación según han decidido por gustos, creencias, tradición y posibilidad y otros apenas comienzan en un frenesí por preparar todo en el último momento. Pero todos, como dijimos, se preparan según entienden y desean para la magna noche, la noche de vigilia pascual, que precede al día del alumbramiento de la verdad y el amor.

Aquella primera noche fue pletórica de silencio y paz. Solo se oía, en un humilde portal a las afueras de Belén, una doncella acariciar el silencio de la noche con un sublime cántico que decía: “duerme mi dulce Jesús”. Hoy pasan muchas cosas distintas, pero en cada ser ocurre un milagro.

Nochebuena realmente es lo que muchos entienden como razón de su preparación, una fiesta en familia cuajada de luces, comidas, bebidas y alegría. Es interesante pensar en que muchos no entienden por qué sienten ese deseo y lo diré enseguida.

Pasadas las doce, luego de una noche de alegrías, nos abrazamos porque llegó Navidad y sigue la magia. La magia realmente es el milagro de todos los años.

Nadie podrá dejar de vivir las vidas paralelas de lo espiritual, lo físico y lo mental, aunque no lo sepa o no lo crea. Las llamo paralelas porque existen a la vez y nuestra misión es integrarlas en equilibrio perfecto en armonía en este plano de tercera dimensión.

En el milagro de la Navidad es cierto que el Niño Dios no nace físicamente cada año, pero también es una verdad infinita y eterna que nace espiritualmente en cada uno de nosotros renovando la fe, la esperanza, el amor y la felicidad que es uno de los más grandes deseos de Dios, que seamos felices en nuestra experiencia terrenal.

El milagro es que el solo recuerdo del nacimiento maravilloso hace que surja en nosotros o se  renueven espiritualmente las virtudes del amor como una oportunidad para crecer y sumar nuestra obra, por humilde que sea, al bien de la humanidad. Esa es la Navidad, el nacimiento de la virtud perdida u olvidada, por lo que nace Jesús en un evento pletórico de misticismo y simbolismos. El todopoderoso nace humilde y es adorado por reyes, con el destino de entregar todo y morir por todos.

Es realmente un milagro que hasta los malos sientan necesidad de redención y reivindicación. Esto que escribo no es retórica ni prosa, es Jesús naciendo milagrosamente en nosotros para ser la luz del mundo.

Cuando llegue Navidad que se sienta y viva la gloria en cada corazón por la esencia del creador expresada en tan sublime acontecimiento, que nos recuerda nuestra unión con el bien porque del bien somos.

Feliz Navidad y un año nuevo de lucha y libertad, de virtud y gloria.

Este es un verdadero hallazgo de moral y luces, y un acto de amor a Dios y honor al Libertador.


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