Ya viene llegando

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Para tumbar gobiernos y para la subversión, el pueblo venezolano está fuera de práctica. La pesadilla del siglo XXI, sus asociados estratégicos de la MUD, y el resto de los malvivientes “inquilinos” de la patria chiquita lo saben y se aprovechan de ello. Así las cosas, todos estos fulanos apuestan a que el país se vacíe. Que corra espantado al Norte, a Europa o al mismísimo Sur para pedir refugio del miedo y comenzar otra vida. Dando por “cosa” perdida todo aquello y a aquellos que dejaron atrás, al Norte de la América del Sur.

Otros, literalmente partiéndose el lomo Afuera, rezan por que caiga un meteorito “selectivo”, que acabe nada más que con los enchufados, gobierneros y Erika Farias. Pero que no toque los carros, las casitas que dejaron al “cuido”, las mascotas, los chamos y los abuelitos que aún tienen Acá ¡El Increíble Mundo de Gumball!

En cuanto a los que nos quedamos Adentro presenciando la ruina acelerada de lo que una vez fue un gran país, se espera que nosotros vayamos a votar. Nos entusiasmemos con las idioteces que suelta Juan Guaidó. Las mentiras o verdades arregladas que paga por palabras, Alberto Federico Ravel. Las “revelaciones” de un sujeto de muy mal aspecto como lo es tal Stalin. Y hasta las bravuconadas de un mequetrefe recién vestido con dinero ajeno, como el Sargento Henri Falcón.

Todo indica que durante los 27 años que gobernó Juan Vicente Gómez, se extrajo del ADN criollo el gusto a la revuelta, la rebeldía nacional y por las montoneras. A punta de “Chacharos”, su “Sagrada” y una prosperidad nacional real y sostenida que nos sacó de la noche sin fin de nuestro violento siglo XIX, El Benemérito nos extirpó las bolas y nos amansó como a buenos corderitos. Tanto a hombres como a mujeres. El trabajo forzado en las carreteras, las mazmorras de los viejos castillos coloniales y la terrible Rotunda nos bajaron la bravura.

Otro tachirense, Marcos Evangelista Pérez Jiménez terminaría la “cirugía”. A punta de la Seguridad Nacional, de creación adeca desde la época del “interinato” de Rómulo Betancourt, y de una poderosa prosperidad material, física y cultural, Venezuela en 12 años vivirá, bajo el control de Pérez Jiménez una vertiginosa carrera a toda velocidad hacia el Primer Mundo.

De no haber sido interrumpida por un movimiento político empresarial de tenderos con muchas cuentas por cobrar al Gobierno del Nuevo Ideario Nacional, nuestro signo monetario habría mantenido su formidable fortaleza y continuaría siendo considerado como una moneda segura, a la par del franco suizo y del dólar americano. En cambio, hoy no sirve ni para jugar decentemente al Monopolio, en una de las tantísimas noches sin luz… Solo por colocar una de cientos de comparaciones depresivas que me vienen a la mente.

La basura del siglo XXI junto con sus malvivientes del mundo sucio que le acompañan, lleva años haciendo del hampa común, las fuerzas armadas, policías, pandillas, pranes y bandas “organizadas” del bajo mundo de Adentro y de Afuera sus grandes aliados. Con ellos gobiernan. Todos ellos son el verdadero gobierno revolucionario, bolivariano, chavista, socialista y bla, bla, bla en Venezuela. El pánico disuade. El que te secuestren individuos vestidos y protegidos desde las más altas dimensiones del gobierno, te obliga a tirar la toalla.

En un estado corrupto los venezolanos hemos convivido desde la Conquista. El asunto novedoso resulta que es Adentro de un estado corrupto que usa como mecanismo de coerción y control social los mismos métodos que emplean las pandillas de facinerosos que uno ve en las películas, simplemente la vida normal y civilizada no puede funcionar. Y en eso consiste lo “nuevo” de Acá, como fenómeno social. “Eso” es lo inédito. Lo nunca antes visto. Venezuela cuenta con un gobierno dedicado al mal, a lo malo y a lo feo.

Todo el poder de lo que en algún momento fue un poderoso Estado petrolero hoy está dedicado al robo, la extorsión, la producción y distribución del más grande cartel de drogas nunca antes conocido, haciendo incompatible la más mínima racionalidad de individuo alguno que aún se mantenga viviendo en Venezuela. Porque lo cierto es que todo “esto” No se entiende. ¡Solo se vive!

Miss Carrie Filippetti, secretaria adjunta del Departamento de Estado de los EE. UU para Cuba y Venezuela, declaró en días pasados que lo que sucede en la Venezuela del 2019 “… es una guerra real entre el bien y el mal” No hay dudas.

Los estúpidos del “Vamos Bien”, escogieron la ruta perfecta para enfrentar a estas bestias sin ningún tipo de escrúpulos. Por esos para estos “idiotas” un encuentro sensacional de calles y centros de votación vacías, logrará la salida del poder del HAMPONATO que administra al país como un derruido burdel de carretera.

En los primeros años de la década de los ’60s, los cubanos que lograron escapar de los paredones de la familia Castro y de los del psicópata enfermo de Ernesto Guevara, le pusieron alma y corazón al sabotaje, con violencia dirigida en contra del régimen de la Habana, con un sinnúmero de operaciones encubiertas para asfixiar al comunismo que estaba en su fase embrionaria.

Mucho antes de los zapatazos de Nikita Jrushchov en la ONU y de las zancadillas que éste le metió a JFK, la administración Eisenhower contaba ya con un elaborado plan, que derivó en una increíblemente altas tasa de acciones de verdadera guerra asimétrica, antes que el torpe de Kennedy pusiera la torta en Bahía de Cochinos. En las viejas casas de Miami quedan cientos de hombres y mujeres valientes sin nombres ni medallas, repletos de “cuentos” asociados a esas “aventuras” con lanchas rápidas hacia sobre las costas cubanas.

Acá, en Venezuela, desde el viejo Orlando Castro, mis primos y muchos que ya no están, se puede reconstruir un formidable hilo de valentía de un pueblo engañado por una administración norteamericana sin otro propósito que aparecer en las revistas, mientras que el mundo se terminaba de convertirse en una torta de solo dos pedazos. Algún día recuperemos en valor y las agallas que como pueblo siempre tuvimos. ¡Estoy seguro!

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