Zape

Editorial / Venezuela RED Informativa

Para llegar otra vez en noviembre a elecciones “libres y transparentes”, del mismo “tipo” a aquellas que colocaron a Joe Biden en la Casa Banca, no había necesidad alguna de armar tanto lío. ¡Solo tenían que decirnos!

Se le hubiera ahorrado tiempo y esfuerzo al Señor embajador de Estados Unidos para Venezuela, con portal web en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, que siempre está tan ocupado negando renovar la visa americana a todo venezolano de a pie que llegue a pedirla. Lo mismo que a los apoderados y mandaderos de los enormes intereses petroleros del reino de Suecia, radicados en nuestro país. A los españoles, italianos y británicos, rusos y chinos que están pegados al coltán bolivariano y al resto de las chucherías que se llevaban a manos llenas, también desde hace añales, del Arco Minero de la patria.

En fin, no habría habido necesidad alguna de molestar a ese gentío. Sobre todo al pocotón de hombres de empresa serios que no tienen tiempo que perder y que prefieren hacer “negocios” con dictadores, militarotes y delincuentes de Estado, antes que tener que vérselas con contratos que tienen que pasar por la revisión y aprobación de latosas asambleas legislativas, diputados pedigüeños y funcionarios fastidiosos en ambientes democráticos

Así que ya vemos: a “esto” solo le falta el desmantelamiento de las restricciones financieras y comerciales impuestas por Norteamérica durante la Era Trump. Es la única y “mejor” manera de articular la inserción de la MAFOCRACIA que gobierna nuestro país en el mundo globalizado de los grandes negocios, que mira a Venezuela como a una enorme piñata.

Sin máscaras. Sin adornos, ni pendejadas. Con el mismo tono que uso la VP Kamala Harris en su gira de amenazas que llevó a cabo por algunos países de Centroamérica: “Quédense acá, en sus países y no jodan más. Ya veremos cómo les metemos la mano donde están, ¡pero que no se les ocurra seguir subiendo a América!”.

Todo indica que los venezolanos, entonces, deberíamos aprender de una vez por todas a hacer lo que nos dicen que debemos hacer, y a la primera… Pareciera que le estamos poniendo demasiada voluntad y creatividad a nuestras vidas, al objeto de las mismas, y a la naturaleza de nuestro país.

Será, quizás, porque uno de nuestros principales problemas atávicos y genéticos como raza es la maña, la eterna insistencia, de NO dejarnos joder. ¡ZAPE! ¡Estamos aprendiendo!

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